ORACIÓN DE LOS COSTALEROS
DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD
perenne testimonio del más perfecto amor;
por ti reza en silencio mi voz emocionada
y el roce de tu manto consuela mi dolor.
Por las calles de Huéscar te llevo, Madre mía,
para que el mundo admire tu gracia celestial;
debajo de tu trono mi esperanza confía
en la dulce tibieza de tu amor maternal.
Haz que siempre vayamos por el recto camino,
a la busca incansable del verdadero bien,
y que, al fin, nuestro pobre corazón peregrino
descanse en tu regazo, cerca de Dios. Amén.
Gonzalo Pulido Castillo
Aprobada por el Obispo de la Diócesis el día 12 de junio de 1996.
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