VERSOS A LA SEMANA SANTA DE SALOBREÑA (2002)
A D. Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz, Catedrático de Historia y magnífico pregonero de Semana Santa, en señal de afecto y gratitud La última vez que vi las procesiones de Semana Santa en
Salobreña fue en 1980. Aún el sentimiento cofrade no había resurgido con el
esplendor de años posteriores, tras una época de desdén por la religiosidad
popular. La devoción procesional iba languideciendo lentamente, y si no se
perdió del todo fue gracias al constante y entusiasta trabajo de unos pocos,
cuyos nombres están escritos en la memoria de nuestra amistad.. La vida me hizo conocer y amar otras Semanas Santas distintas
a la salobreñera, formar parte activa de otras hermandades y dedicar a ellas mi
esfuerzo a lo largo de mucho tiempo. Pero el recuerdo de las procesiones de mi
pueblo no me abandona nunca. Basta cerrar los ojos para ver a Nuestro Padre
Jesús Nazareno caminando por el Albaicín bajo la noche abrileña; a la Virgen
de los Dolores rozando casi los balcones llenos de geranios por las calles
increíblemente estrechas; la majestuosa urna del Santo Sepulcro cruzando el
respetuoso silencio del gentío; la procesión de la Soledad, entre sombras y
lutos, con el único acompañamiento de la más profunda devoción; la banda de
música, cuyas melodías retumbaban obsesivamente al entrar en la Bóveda, y
tantas y tantas cosas... A aquellas imágenes que acogieron mis oraciones hace ya un
cuarto de siglo, a aquellos recuerdos inolvidables, quiero dedicar estos
sencillos versos, nacidos de mi fe y de mi afecto por Salobreña, sus costumbres
y sus gentes.
I-JESÚS ATADO A LA COLUMNA
Por dar lástima a la gente
Pilatos te martiriza
y corona con ceniza
la nobleza de tu frente.
Bajo esa carne doliente
y ensangrentada se agita
tu corazón, que palpita
con un amor tan profundo,
que todo el ancho del mundo
para su afán necesita.
II- JESÚS NAZARENO
Recorre tu amor en vilo
las calles de Salobreña.
La luna, tímida, sueña
escoltarte con sigilo.
Yo también busco y vigilo
tu paso por las esquinas.
Dime hacia dónde caminas
para poder ir contigo
con mi corazón de amigo
y mi corona de espinas.
III-SAN JUAN EVANGELISTA
Entre la tierra y el cielo
cruza la noche de abril
una sombra juvenil
que avanza con desconsuelo;
tiene en la mano un pañuelo
y en el rostro una inquietud.
Por entre la multitud
que inmola a un dios inocente
camina, triste y valiente,
solo con su juventud.
IV-CRISTO DEL PERDÓN
Ya te han llevado al Calvario,
ya está tu sentencia escrita,
ya la muerte precipita
su designio funerario,
ya está tejido el sudario
y el sepulcro preparado.
Ya todo está consumado:
vida, ejemplo y sacrificio,
y la sangre en el suplicio,
y el perdón para el pecado.
V-VIRGEN DE LOS DOLORES
Por el Albaicín venía
la mejor salobreñera,
pálida como la cera
de la pena que sentía;
en su mirada sombría
se agolpan las desventuras.
Sin caricias ni ternuras,
su corazón, flor de amores,
sufre todos los dolores
y todas las amarguras.
VI-SANTO SEPULCRO
Llegó la luz al ocaso,
quedó en silencio el tumulto,
la víctima sin indulto
bebió el cáliz del fracaso;
la sombra apresura el paso
tan sólo por darte abrigo.
Yo quiero ser el testigo
de tu amor y tu tormento,
sufrir con tu sufrimiento
y resucitar contigo.
VII-VIRGEN DE LA SOLEDAD
Salobreña se ha vestido
de luto en tu compañía
porque te ve, madre mía,
con el corazón herido.
Por una noche ha vencido
la muerte a la eternidad.
Deja que tu claridad
alumbre nuestra tristeza,
lirio de amor y belleza,
¡Virgen de la Soledad!
(Publicado en la revista "Salobreña Cofrade", año 2002)