SELECCIÓN DE POEMAS DE AMOR
Adiós, amada mía.
Pienso en ti de noche y día.
Mi amor es como una flor
que al llegar la primavera
se altera.
Tan lejos como el cielo de la tierra
está tú de mí,
y te quiero con locura
si no estás aquí.
No nos entristezcamos
al irnos a separar,
la esperanza tenemos
de volvernos a encontrar.
Alejandro Ortiz Galera, 2º B
Mi mirada triste,
espejo de mi vida,
caminando entre cristales
y edificios en ruinas.
Siempre me levanto
esperando un nuevo día
y llego hasta tu lado
sin caer en agonía.
Jesús Ramón Romero, 2º B
Recuerdo con melancolía
mi primer amor:
fue un hermoso día
con el cual soñaba yo.
Pero mi amor apenas duró:
él cayó en una enfermedad
y murió.
Trágico día fue aquel,
en que mi soledad
se cumplió.
Y juré nunca más caer
en las redes del amor,
pues mucho daño me han hecho ya
como para volver a comenzar.
María Ángeles Serrano López, 2º C
Adiós, amada mía;
hasta nunca, mi amor;
que sin ti yo no vivía,
me has roto el corazón.
Me dejas sin tu rostro,
dulce color de arrebol,
algo para mí tan bello,
que lo que has hecho
no tiene perdón.
Jamás en la vida
yo te he faltado.
Ahora que no estás conmigo
sólo me queda la huida,
pues siempre te he mostrado
mi amor de todo corazón.
Francisco Javier Casanova García, 2º C
Pasamos tiempo juntos,
momentos buenos,
momentos malos,
pero todavía hoy no entiendo
por qué estamos separados.
Las horas siguen pasando
y yo te sigo esperando,
aunque de sobra sé
que contigo no volveré.
Todavía hoy recuerdo
los besos que me dabas
y los tiernos y dulces ojos
con que me mirabas.
He sufrido mucho,
he llorado también,
pero por qué me dejaste
jamás lo entenderé.
María Torrecillas Peralta, 2º C
Adiós, adiós, mi flor;
tu marcha me llena de dolor,
pero el destino es libre,
libre como el amor.
Yo a despedirte iría,
pero mi corazón se rompería
al saber que tú te vas
y nunca más volverás.
Conmigo siempre te llevaré
y en las profundidades te salvaré.
Pero por recuerdos pasados
amargamente lloraré.
Ese dolor permanente
explotará mi mente
y en ese caso
moriré dulcemente.
Y ahora lee con emoción
estas últimas palabras
que te dedica mi corazón:
"Bajo la luna te conocí,
y poco a poco me enamoré
de la chica más bonita
que jamás olvidaré".
Sergio Mallorquín Martínez, 2º B
Adiós, amada mía.
Pienso en ti de noche y día.
Mirando al mediodía
te quiero más todavía.
¡Oh María, María,
quiero que me sonrías
con cara de simpatía!
Mi amor será una alegría.
José David Jiménez Martínez, 2º A
¡Hasta siempre, amor!
Te recordaré siempre,
pero con mucho dolor.
Esos besos que me dabas,
esas locuras de amor
están todas escritas
en mi corazón.
Cuando vi que te marchabas
sentí que el corazón me explotaba,
pero al pensar en tu recuerdo
el alma se me calmaba.
Cristina Sánchez González, 2º C
Adiós, preciosa mía.
No te olvidaré nunca.
Pensaré en ti de noche y de día.
Nunca podré olvidarte, preciosa mía.
Siempre me acordaré de ti,
nunca olvidaré tu hermosa sonrisa,
ni la suavidad de tu cara,
ni tus bonitos ojos.
Adiós, preciosa mía.
Siempre te recordaré.
Nunca podré olvidar tu nombre.
Tu nombre es tan bonito
que nunca lo podré olvidar.
Adiós, preciosa mía,
nunca te olvidaré.
Adiós, preciosa mía,
nunca te olvidaré.
Adiós, preciosa mía,
pienso en ti todo el tiempo.
Adiós, preciosa mía,
siempre te tendré en mi corazón
y también en mi memoria.
Jamás podré olvidarte.
Te recordaré siempre.
Adiós, preciosa mía,
¡hasta siempre!
Ángel García Pageo, 2º A
Cuando montaste en el avión,
quedó en el aeropuerto
un corazón destrozado,
herido como un muerto.
Intenté escuchar la radio,
ver siempre la televisión,
pero durante el día lloraba
de pena mi corazón.
Me mantiene la esperanza
y deseo que llegue el día
en que llames a mi puerta
y me llenes de alegría.
Celia Montalbán Valero, 2º B
Sin ti me siento mal,
porque no tengo a quien amar,
porque tú das el cariño
y yo el amor que un chico puede dar.
Siento mi alma palpitar
cuando voy al correo
y recibo una carta
dirigida a mi cantar
y me emociona tanto
que no sé si llorar.
Ana Belén Miras Martínez 2º C
Una triste habitación,
muchas cosas para pensar,
y la cara de mi amada
para poderla contemplar.
Todo esto lo pienso
y estoy en mi intimidad,
y al estar acompañado
pienso todavía más.
Álvaro Robles López 2º B
Por la mañana me levanto
pensando que estás tú.
Miro al sol por la mañana,
observando su color.
La luz que brillaba,
luz que se apaga.
Amor que yo te daba,
amor que se marchó.
Tomás Navarro Artigas 2º B
Por las calles de Granada
va caminando mi caballo.
Detrás llevo a mi amada,
porque tiene que partir.
¡Oh amada mía,
no te marches todavía,
que si te marchas ahora
mi gran amor terminaría!
Raúl Robles Laguna 2º B
Cuando te vayas, piensa en mí,
piensa en todo lo que hemos vivido
y lo que te he querido.
¡Cuántas veces te susurré al oído,
cuántas veces estuvimos escondidos,
cuántas veces en el olvido!
Dime si me amas,
dímelo a los ojos,
dímelo con el alma.
Recuérdame dormida
y vete para volver,
que sin ti, dormida, se me parará la vida.
Ninguno comprendimos nuestro amor.
Te miré a los ojos
y se abrió nuestra flor.
Cuando pienses en mí,
abre tu corazón
y dame un beso de amor.
María José Romero Ruiz 2º C
Eran días de sol.
Todas las flores florecían.
El canto de los pájaros era alegre.
Ya nada existe.
Es un tormento oculto
en el que los pájaros
no sienten.
Todo se hace más pesado.
Todo se llena de tormento.
Temía esto. Pero tú te fuiste
y no volviste.
Los pájaros no cantan,
las hierbas nacen
... y no tienen sentido.
El frío ya no importa.
Todo se oscurece
y no se ve.
Las montañas no sienten,
el viento es más frío
y las tormentas
... ya no tienen sentido.
Sin ti nada se mueve.
Sin ti ya nada tiene sentido.
Nuria Cañas Valero 2º A
Pienso en el frío,
en el vacío,
en lo sombrío.
Pienso en ti, amor mío.
Mi corazón latía,
pero yo, con valentía,
miraba tu fotografía
y esperaba tu despedida.
Miraba tus pupilas,
que brillan como estrellas,
tu pelo color miel
y tu fogosa piel.
Pero tenía esperanza,
tanta como nostalgia,
y, al mismo tiempo,
añoranza.
Te añoro,
te adoro,
y espero el momento
de nuestro reencuentro.
Cristina Llamas Sánchez 2º A
"La amarga mañana"
Era una mañana soleada,
en la que el rocío
bañaba las suaves hojas de los árboles.
De repente, una dulce voz
inundó mi corazón,
y con una hermosa mirada...
me quedé enamorada.
Sus labios eran rojos cual carmín,
su rostro era como una suave brisa
que conquistó mi corazón.
Pero una oscura mañana
él ya no estaba.
El manto de la negra madrugada
se había llevado su alma.
Nuria Cañas y Marisol Galindo 2º A
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